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Diario desde una cárcel

Cuando tu cuerpo es tu cárcel, cuando tu espíritu es libre y desea volar, y tu cuerpo dice, no, no te dejaré ser libre. Y te preguntas, ¿por qué?

Parece que te odie, parece que lucha contigo día a día para recordarte que está ahí, y que él manda sobre tus deseos y sobre tus emociones, sobre tus ansias de ser libre. A veces parece que se burle de ti, por la mañana cuando tienes planes de vivir, él tiene otros planes para ti…si, se le ocurre que “ese día especial” que tenias planeado te lo va a hacer pasar mal, que si quieres divertirte y disfrutar tendrás que luchar contra él, y te lo vas a tener que currar mucho para olvidarte de que está ahí, para sonreír como si él no estuviera.

Hace 18 años que vivo en mi cárcel particular, ese día en que me dijeron que tenía fibromialgia, y que tendría dolores toda mi vida, que tendría días mejores y días peores, que no iba a poder hacer nada por evitarlo, creo que no fui consciente de lo que eso iba a suponer en mi vida. A lo largo de estos años he ido sufriendo a mi cuerpo como si llevase una losa colgando, he intentado hacerme amiga de mis dolores, hablo con ellos, y les pido que me den un respiro, otras veces me rebelo contra ellos y les planto cara, “no vais a quitarme las ganas de vivir”, yo tengo algo más que un cuerpo dolorido, tengo un espíritu libre, con ganas de vivir, de disfrutar y hay una parte que no me duele, y es mi alma.

He aprendido a no sentirme culpable por tener dolor, por estar fatigada sin un motivo aparente, por tener ganas de llorar muchas veces, sin que nadie de mi alrededor entienda el por qué, que difícil es que alguien que vive en armonía con su cuerpo entienda lo que es despertarte y saber que tu verdugo particular está ahí contigo, para hacer que ese día sea otro castigo más.

Una de las cosas más difíciles de llevar contigo a tu incansable torturador es que para los demás es invisible, hasta tu misma llegas a dudar de si “serán cosas mías”…como puede ser que de pronto me sienta agotada, si no estoy haciendo ningún esfuerzo? Será que soy una vaga? Cuando aceptas que no estás loca, a pesar de que ni muchos médicos reconocen esta patología, cuando tus amigos, familiares, incluso tu pareja no lo entienden, entonces puedes empezar a aceptar lo que te ha tocado vivir y empezar a poner remedio a ese sentimiento de culpa.

Me levanto por la mañana, me duele todo, cuando digo todo es TODO…las rodillas, la mandíbula, los brazos, los codos, los pies, la cadera, hasta los parpados…las manos, eso es lo que peor llevo, las manos…porque te hacen sentir muy inútil, entonces es cuando corres un gran peligro, corres el peligro de sentir que no vales para nada, corres el peligro de deprimirte y dejarte ir…corres el peligro de dejar de luchar contra tu verdugo. Yo mantengo una relación de amor odio con mi cuerpo, creo que nos vamos entendiendo, a veces tensa la cuerda hasta hacerme llorar, pero otras veces le planto cara y parece que entonces me da un respiro…incluso a veces, muy pocas, pero a veces se duerme, y entonces ese día o esa parte del día en que mi verdugo está durmiendo soy la persona más feliz del mundo y pienso: esto es lo que debe sentir la gente “normal”!!! NO SENTIR NADA, NO SENTIR DOLOR. Y como que alguien que tiene esa suerte puede no ser feliz??!!

Yo a pesar de todo soy feliz, me considero una persona positiva, que mira más allá de los barrotes de su celda y deja que su espíritu salga a darse una vuelta y disfrute, aunque tenga que volver a la cárcel al cabo de un rato, aunque esos ratos me cuesten pagar unos días de castigo. Parece que a mi verdugo no le gusta que me divierta, no le gusta que me olvide de él, y cuando he aprovechado un rato en el que se ha dormido, se despierta de mal humor y me inflinge su castigo, parece que diga: “tu rato de libertad lo vas a pagar caro” y entonces me tiene unos días más atormentada de lo habitual.

Si cambia el tiempo también parece que la paga conmigo, soy como una estación meteorológica, soy capaz de prever los cambios de tiempo, solamente con el dolor de mi cuerpo. En otra época esto se podía haber tachado de “brujería” jajaja.

Y por qué hoy escribo esto, no lo hago para describir la enfermedad, ni para relatar uno a uno todos los síntomas de la misma, sino solamente para decir en voz alta sentimientos reales que tengo a consecuencia de lo que para unos es una patología y para otros una invención, una excusa de los que simplemente somos unos “quejicas” o “gandules”.

Para mi qué es? , pues después de este relato, después de haberme escuchado, creo que ya tengo claro lo que es, y no es ni una invención, ni una enfermedad, solamente soy yo, forma parte de mi como lo forma cualquier otra parte de mi cuerpo, las piernas, las orejas, los ojos etc… Que son como son, porque nací con ellos así, y como no puedo cambiar la forma de mis ojos ni de mis piernas ni de mis orejas (a no ser que lo haga de manera quirúrgica) tampoco puedo cambiar a ese verdugo que nació conmigo y convirtió todo mi cuerpo en mi cárcel.
Por qué nació conmigo? no lo sé, quizás para hacerme valorar mejor lo que tengo, quizás para que aproveche mejor cada momento en el que mi verdugo se duerme y me sienta afortunada por poder disfrutar de una vida a pesar de estar encerrada detrás de unos barrotes.

Mi espíritu es libre, también nací así, y por ello me siento afortunada. No tengo tiempo que perder quejándome por tonterías, no quiero desperdiciar mi tiempo en lamentaciones, ni en tratar de convencer a nadie de nada, solo quiero sacar partido a lo mejor de mí, tanto física como espiritualmente, no soy solo un cuerpo dolorido, soy mucho más, mi cuerpo es solo un envoltorio, yo soy lo que mi alma es…soy lo que pienso, lo que siento, lo que deseo, lo que anhelo, lo que sufro y también lo que disfruto, y eso no me lo puede quitar mi verdugo. Él podrá hacer más difícil el camino, podrá ponerme trabas y ralentizar que consiga aquello que deseo, pero no me puede quitar la ilusión por seguir hacia delante, y no puede simplemente porque no se lo voy a permitir.

Me podrá tener un día o varios subyugada a sus deseos, porque él lo que quiere es tenerme sometida, anulada y rendida, eso lo consigue anulando mi cuerpo, pero hay algo que no duele, algo sobre lo que no tiene poder, no puede hacer que me duela el alma… así que sobre eso trabajo, sobre mi alma, mi espíritu que aunque no se vea, está ahí, al igual que mi verdugo, y esa parte de mi es la que alimento, a la que me agarro como un clavo ardiendo, esa parte de mi que no duele, ese es mi refugio, donde me escondo cuando mi cuerpo se me pone en contra, donde lloro cuando mi cuerpo me tortura y de donde saco fuerzas para escaparme de vez en cuando, aprovechando que mi verdugo a veces se olvida de cerrar los barrotes de mi cárcel.

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6 comentarios
  1. Viviana Molina martìnez.
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    • marialola
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  2. yanela
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  3. lelia magdalena faggionato
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  4. teresa
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  5. MARIA JOSE ANGULO
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